Escápulas, las dos tibias y fíbulas articuladas, un húmero completo, parte de la pelvis y una rama mandibular casi completa, con todas sus piezas dentales, fueron las partes halladas de este mamífero que vivió hasta hace miles de años y que podía pesar hasta una tonelada y tres metros de largo.
Estos fósiles fueron hallados por José Luis Aguilar, Alexis Celié, Jorge Martínez, Walter Parra y Julio Simonini, del Museo Paleontológico de San Pedro Fray Manuel de Torres.
El toxodonte, el herbívoro bonaerense
Los toxodontes fueron herbívoros de gran talla, con una masa corporal superior a los 1.000 kilogramos de peso, similares a un hipopótamo de la actualidad. Llegaba a medir 3 metros de largo y 1,65 de altura. Su nombre científico es Toxodon platensis y significa "Diente en forma de flecha de la Plata".
Habitó las llanuras sudamericanas -incluida Buenos Aires, claro está- durante unos 200 mil años y hasta hace 10 mil. Mamífero y herbívoro, sus primeros restos fueron hallados nada menos que por Charles Darwin, en 1833, tanto en Uruguay como en Argentina, durante su mítico viaje a bordo del HMS Beagle.
Macizo, con patas cortas y robustas, las traseras del toxodonte eran más largas que las delanteras, lo que le daba un perfil inclinado hacia adelante. Tenía una enorme cabeza, con una mandíbula acorde y dientes de crecimiento continuo que le permitían comer pastos duros y hojas de arbustos.
Se presume que el toxondonte convivió con los primeros humanos que llegaron a la región. Se encontraron restos con marcas de herramientas, lo que confirma que fue cazado por los antiguos habitantes de las pampas. Su desaparición se debió a una combinación de presión por la caza y cambios climáticos al final de la última glaciación.
El toxodonte hallado en San Pedro
El ejemplar recuperado es un adulto, con huesos masivos y muy bien conservados. Durante el acondicionamiento del material en el taller de preparación del museo, los técnicos del Museo de San Pedro observaron una marca muy inusual en uno de los laterales del húmero del animal. Una pisada muy fuerte que había hundido parte del tejido exterior del hueso hasta quebrarlo.
Para el doctor Rodrigo Tomasini, investigador de la Universidad Nacional de Bahía Blanca y del INGEOSUR-CONICET y estrecho colaborador del Museo de San Pedro, “el húmero se encuentra roto en la zona media de la diáfisis. Se puede observar una fractura que generó el ´colapso´ del hueso compacto exterior. Este tipo de modificación es compatible con el pisoteo generado por algún mamífero de gran tamaño, una vez que el hueso se encontraba depositado en la superficie del sustrato, ya despojado de restos de tejidos blandos que lo protegieran”.
Campo Spósito, un yacimiento único
Desde el Museo Paleontológico de San Pedro describen el ambiente en el que se conservaron las piezas: “En Campo Spósito se preservó un tramo de un río prehistórico que a lo largo de miles de años fue acumulando partes duras de los animales que vivían y morían allí. Los huesos, al morir el ejemplar, quedaban sobre el barro presente en aquel humedal, el cual era frecuentado por decenas de animales que se acercaban a beber y a comer en ese ambiente. Se producían empujones, peleas y ataques y los animales que morían eran pisoteados, en muchos casos, por otros de mayor tamaño y peso descomunal que producían quebraduras y marcas como esta, en los huesos tirados en el lugar hace 200.000 años”.