Matías y Mario son los payasos Disciplina y Tarambana. Viven en uno de los pabellones de la Unidad 38 y profesan el culto evangelista.
“Nosotros también estamos en contexto de encierro pero debemos tratar de romper con eso de que hijo de preso sale preso, por eso inventamos juegos y trasladamos a los chicos a otro mundo más colorido”, cuenta Disciplina emocionado.
Con dos bolsas mágicas y gigantes que mayormente están vacías, los chicos esperan descubrir lo que hay allí, pero los payasos invitan a los visitantes a imaginar con juegos o algún caramelo masticable que trae la familia o algún vecino de la zona acerca al establecimiento carcelario, qué puede haber en esas bolsas.
Hay risas, cariño y contención. Se ha generado un vínculo del que la propia familia también forma parte “una vez un nene me dijo payaso te amo y me emocioné mucho” cuenta Tarambana.
Desde la sección de Vigilancia y tratamiento de la Unidad acompañan esta iniciativa que no se ve generalmente en las demás cárceles de la Provincia a excepción de fechas puntuales como Día del Niño, Navidad y Reyes.
Los payasos agradecen y también destacan el acompañamiento de Ezequiel y Jorge, dos compañeros de pabellón que apoyan este proyecto de vida personal y para los demás.
Finalmente, a coro, los dos payasos quieren hablar de sus hijos “hace mucho que no los vemos y acá jugamos como lo haríamos con ellos”.
Producido por Matías Verna en la Oficina de Prensa de la Unidad Penitenciaria N° 38 Sierra Chica.