“Vine, pisé y me enamoré de la Antártida” | Infoeme
Jueves 23 de Abril 2026 - 4:42hs
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Olavarría

“Vine, pisé y me enamoré de la Antártida”

Victoria Criado trabaja en la estación local del Servicio Meteorológico Nacional y desde noviembre está cumpliendo funciones en el “continente blanco”.

 

Victoria Criado es de Bolívar, trabaja en la estación Meteorológica de Olavarría desde diciembre de 2017 y hace menos de un año que está cumpliendo funciones en la Base Marambio de la Antártida Argentina.

La oportunidad de esta experiencia surgió de la manera menos pensada: “Fue muy loco, porque entré en una actualización de observador meteorológico y salió la oportunidad de inscribirme para la Antártida. Mis compañeros me insistieron que lo hiciera, así que gracias a ellos estoy acá”.

En abril de 2025 mandó el mail, en junio pasó por los estudios médicos obligatorios para vivir en las extremas temperaturas del Polo Sur, en julio fue el turno de una capacitación en Buenos Aires y en agosto obtuvo el “apto”.

“Para poder venir acá tuve que hacer cursos y uno de ellos fue de observador glaciológico. Para estar en Marambio tengo que ser observador meteorológico de superficie, aeronáutico y glaciológico” contó Victoria.

Su llegada a la Antártida fue el 15 de noviembre de 2025 y permanecerá más o menos hasta noviembre o diciembre de este año. “Todo dependerá de la meteorología, por el tema de los vuelos. Me vine en el Hércules y me iré en el Hércules” avisó.

“No es fácil poder venir, porque hay que estar muy bien de salud, no tener ningún tipo de antecedentes en ese sentido, hay que estar capacitado, al día con todos los cursos. Pero principalmente el tema de la salud” advirtió, aunque en su caso no pasó por una intervención de apéndice. Eso queda para los destinados a las bases donde no llega el transporte aéreo.

El día de la entrevista acababa de terminar un turno que había empezado a las 5 de la mañana, con ráfagas de viento que superaban los 70 nudos por hora, unos 135 kilómetros por hora. “Así y todos tenemos que salir a hacer las observaciones; con las temperaturas estuve de -15 con sensación térmica de -30” marcó.

“Nos emponchamos y salimos. Es un placer lo que he vivido hasta el momento, aunque sé que lo más crudo va a venir más adelante. Estamos en el inicio de lo que van a ser las temperaturas más bajas” acotó.

A esta altura del año el sol a las 17.30 ya se va y para junio de 11 de la mañana a 1 de la tarde vivirá un amanecer o un atardecer continuo. “No vamos a tener nunca el sol arriba y en diciembre es el día eterno, porque no oscurece nunca” reportó Victoria.

“Es ahí cuando la cabeza se desacomoda. Uno dice ‘uy, me tengo que acostar y es de día’ o ‘tengo que ir a almorzar y no sé qué hora es’. Hay que adaptarse a esos cambios, pero vienen bien esos antifaces para poder dormir” narró.

“Sé que vine a un lugar hostil, sé que las temperaturas extremas son muy complicadas, pero esto es una maravilla. Uno llega acá y le estallan las retinas porque quiere ver todo. La Antártida es hermosa. Yo vine, pisé y me enamoré” confesó.

En invierno bajarán a 25/30 grados bajo cero, con sensación térmica que podría caer hasta los 50 grados bajo cero.

“Nos ponemos el extremo frío, salimos, hacemos las observaciones y nos metemos. Seguro que un mate caliente vamos a encontrar en el camino” bromeó Victoria.

En lo específico, en el campo de observación se encarga de hacer un relevamiento de temperatura, la dirección del viento, la nubosidad y en el interior de la base las presiones.

“Toda esa información la volcamos a un programa, va al banco de datos y esos datos son utilizados a nivel nacional para que puedan trabajar los pronosticadores, meteorólogos o científicos en general. Salimos cada hora; somos la única base de la Antártida que hacemos H24, el resto de las bases hacen trihoraria” informó.

 

El SMN está trabajando en el continente blanco en forma permanente desde hace 122 años y 57 años en la Base Marambio.

Por fuera de las tareas específicas la vida trata de ser lo más parecida posible a la Argentina del continente americano para los argentinos de la Base Marambio.

“Cuando tenemos el día libre puedo ir a la biblioteca, al pub. El gimnasio es una cosa increíble, con una vista panorámica maravillosa. Estoy en las máquinas y puedo ver cómo está nevando o los témpanos. Tenemos muy buena Internet, un minicine, un anfiteatro, un comedor enorme, hay chefs, tenemos una capilla re linda. Hay de todo” describió Victoria.

Cada tanto reciben visitantes de otros países, como unos científicos colombianos que están trabajando en el proyecto de unos módulos experimentales para utilizar en el planeta Marte.

“No estoy para nada arrepentida de la decisión que tomé al venir a la Antártida. Es algo hermoso, se aprende todos los días, todos los días la meteorología es diferente, los fenómenos son diferentes, podemos tenemos dos o tres fenómenos más agresivos en forma simultánea, cuando en Olavarría teníamos uno o dos” comparó.

Mientras hablaba en el otro extremo del planeta en el exterior contemplaba ventisca alta, cielo invisible, nevada y se estaban formando una especie de hielo imposible de tocar sin guantes especiales.

Los encantos de la Antártida también aparecen en ausencia del sol. “Si tenemos las noches despejadas y tenemos la luna las estrellas son increíbles. Acá el cielo está totalmente limpio. Uno ve todo lo que se puede llegar a imaginar y a lo mejor en ciudades eso se pierde” destacó.

Allá a lo lejos no quiso despedirse sin antes agradecer “a mis compañeros de Olavarría. Tanto a Marcela Pizano, como a Dami, a Javier, a Alicia, a Mario. Gracias a todos ellos yo puedo estar acá y para mí es re importante. Me imagino que me deben estar re esperando, porque también van a querer saber todo lo que estoy viviendo acá”.

 

 

 

 

 

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