Martín Turienzo es doctor en geología, investigador de CONICET y profesor de la materia Geología Estructural en el departamento de geología de la Universidad Nacional del Sur que tiene su sede en Bahía Blanca y explicó las razones del movimiento sísmico que provocó una tragedia humanitaria en Venezuela y se refirió a las chances de que un fenómeno de similares características pueda producirse en la provincia de Buenos Aires.
“Todo tiene que ver con el movimiento de las placas tectónicas. Venezuela particularmente está en una zona más compleja que el resto de Sudamérica, porque tiene por el oeste la placa del Pacífico que se mete por debajo del continente y en ese proceso genera volcanes y terremotos. La complejidad aumenta porque en el límite norte -contra el mar Caribe- tiene otra placa tectónica que es la placa Caribe, que respecto a la de Sudamérica se mueve lateralmente. Y hay otra falla importante, paralela a la cordillera, que se llama falla Boconó” explicó.
El doctor Turienzo conoce la zona, ya que en la primera mitad de la década pasada trabajó en Venezuela, para la petrolera estatal PDVSA.
Sobre la región aseveró que se inserta “en un sistema muy activo, sísmicamente hablando. Está todo el tiempo moviéndose. Lo que pasó esta vez fue que justo el sismo este se produjo en un lugar donde se unen esos dos sistemas de fallas: el sistema de fallas de Boconó que viene de la cordillera con el sistema de fallas San Sebastián, que está con el límite de la placa Caribe y cuando generó la liberación de la energía se produjo este terremoto de una magnitud tan importante, en una zona muy habitada, con todas las consecuencias que vimos” indicó.
La lejanía con el registro anterior, acotó, multiplicó las consecuencias: “Ese sector donde se produjo este sismo hacía como 200 años que no se movía. El último terremoto grande muy destructivo, fue en 1812 ahí mismo, entonces llevaba 200 y pico de años acumulando energía sin liberarla. Eso hizo que esta liberación fuera brusca, con un terremoto doble”.
Según Turienzo, aun con una construcción apropiada para estos eventos sísmicos los efectos hubiesen sido devastadores.
“En los últimos 200 años, donde ha avanzado tanto la construcción no ha habido sismos, entonces seguramente construyeron sin prever demasiado la cuestión. Eso no quita que, si hubiesen estado construidos para resistir, igual podría haberse afectado porque fue un sismo muy violento” dijo.
“Otra particularidad es que a veces, aunque las construcciones sean sísmicas, si la roca o los suelos donde se fundan esas construcciones se ven afectados por el sacudón puede hacer que colapsen las estructuras” añadió.
“Lo que pasó también en el caso de Venezuela fue que el foco donde se originó ese sismo estaba a poca profundidad, digamos 15 kilómetros, eso es poco para la geología. Si el sismo es más profundo a medida que esa energía se propaga dentro de la corteza terrestre se va disipando. Cuanto más profundo es menos lo que llega a la superficie” sumó.
La charla derivó a la situación de la provincia de Buenos Aires, atravesada por dos sistemas serranos como lo son el de Tandilia y el de Ventania y la factibilidad de que en algún momento la tierra también pueda sacudirse con una violencia parecida.
“Si bien son cordones montañosos o sierras que se formaron por procesos tectónicos sísmicos y cuando se formaron esas sierras hubo seguramente terremotos, pero muy antiguas, entonces esos sistemas de deformación ya están inactivos y ese tipo de geología de las sierras no nos estaría afectando directamente” afirmó.
El doctor Turienzo tiene fuertes lazos con Olavarría pues su esposa, también geóloga, es la sierrachiquense Natalia Sánchez.
“Toda la provincia de Buenos Aires y toda la costa oriental de la Argentina está ubicada en lo que se conoce como un margen tectónico pasivo, eso significa que es un lugar -en este rompecabezas de la tectónica de placas- que nos estamos moviendo pasivamente, muy lentamente, pero no tiene deformación interna, no hay eventos tectónicos dentro de esa placa” añadió.
Todo lo contrario en el costado occidental del mapa argentino: “Ahí sí la placa del Pacífico se mete por debajo de América y eso genera un margen activo con sismicidad y vulcanismo asociado, que es lo que vemos todo el tiempo. Esa es una zona súper sísmica. Nosotros estamos a mil y pico de kilómetros de ahí, en un ambiente tectónico más estable. Eso no quita que debajo nuestro no haya irregularidades”.
El Dr. Turienzo explicó que las fallas geológicas debajo de la provincia de Buenos aires tuvieron su actividad más reciente durante la apertura del Océano Atlántico, cuando América se separó de Africa y eso aconteció hace cientos de millones de años.
No obstante, el último registro no fue hace tanto: “Esas fallas no son tectónicamente activas ahora, pero a veces, por el mismo peso de las rocas que están encima hace que sufran movimientos de ajuste, que se muevan un poquito. Cuando eso sucede es que ocurren sismos en la provincia de Buenos Aires o en la costa atlántica nuestra, que es una zona que no es sísmica, pero sin embargo puede haber esos eventos asociados a ese tipo de estructuras geológicas. A esas fallas que se muevan un poquito por acomodamiento, como aconteció el año pasado cerca de Mar del Plata”.